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LA VERDAD
LA VERDAD
DESAFÍO POLAR.
GRAN NOCHE PARA or momentos pareció que ginado con recursos plásticos, some!’. Y Pascual Martínez y Vin- La dj murciana Carrie Palmer
cent Sáez lograron la categoría dio la bienvenida a un Rendibú
todo estaba como ayer. lingüísticos y sonoros. La noche
P Que éramos los mismos,
jardines del Anexo del Auditorio
que hace dos años, que no había del Rendibú fue el viernes, en los de fotografía –con el apoyo del nada convencional –nunca lo es,
Ayuntamiento de Murcia– por pero este año, pese a todos los fac-
LAS ARTES PESE ramos vivido antes. La celebra- experiencia que permanecerá, Consejería de Cultura concedió naza de lluvia, menos todavía–.
Víctor Villegas, una inolvidable
sucedido nada que ya no hubié-
‘The Saxons of Transylvania’. La tores en contra, incluida la ame-
como el frío soportado –con tem-
Solo el oso amigable/tenebroso,
ción del Festival de Artes Rendibú
dos becas a los estudiantes An-
nos hizo olvidar, por unas horas,
Al Rendibú, noche por excelen-
dinarias–, en retinas y huesos.
nía la venia para estar de pie. Pú-
que la rueda del mundo ha torci- peraturas muy inferiores a las or- drea González y Diego Paterna. con sus mecánicos parpadeos, te-
A LA PANDEMIA démico 2020. Esta cita fue para bres de las categorías a concur- –con la colaboración de Salzillo repartido en diminutas zonas de
do en otra dirección en este pan-
Por fin se desvelaron los nom-
cia de la innovación en las artes blico sentado, ocupando círculos,
so. Ruto Neón y su tema ‘The way
una buena parte de la audiencia
confort. Cuando el guitarrista de
Tea & Coffee, Art Mustang e Ikea–,
el primer festival del año al que
tual por los protocolos Covid, un dora de la Lámpara Minera de
acudía de forma presencial, pero you make me feel’ venció en el asistió con aforo inferior al habi- María José Pérez Rodríguez, gana-
apartado musical, con el aval de
también para los artistas, una de Estrella de Levante. Arde Bogotá público ávido de energía alterna- 2015, se aposentó en el escenario
esas escasas y agradecidas oca- recibió el premio del público. Da- tiva. Esas fuentes distintas al car- instalado en las fuentes del Ane-
Diversidad. El festival Rendibú siones en las que constatar, de vid de Juan ganó el certamen de bón, al petróleo o al gas podían xo, de inmediato imaginó por un
nuevo, la capacidad de creación
relato ‘Gontzal Díez’ por ‘Hotel
instante que estaba en el patio de
ser, ni más ni menos, la majestuo-
supera todas las dificultades y ofrece del ser humano, su gran inventi- Miramar’, patrocinado por el sidad de una soleá, el hipnotismo la acequia del Generalife. Tuvo la
en los jardines del Auditorio regional va para dialogar con el otro. Mú- Ayuntamiento de Molina de Se- abstracto y futurista del rap y el almeriense que pellizcar a Alber-
‘breakbeat’, la poesía sonora que
sica, cine, ilustración, moda, fo-
gura. Roque Baños, compositor
to López para que volviese en sí Plano general. Explanada junto al Anexo que sirvió como sede a este Rendibú adaptado a los tiempos. M. B.
una velada de alto voltaje, plagada tografía, diseño, performance, vi- jumillano, ganó el concurso de destila una onda expansiva o la crí- tras «un pequeño desbarajuste con
MANUEL de momentos impactantes deoinstalación... todas las artes cortometrajes –patrocinado por tica a la deriva del mundo en unas el tonillo» de la guajira con la que
Fundación Mediterráneo– en su
unidas por esa necesidad de co-
batas de cola cosidas con desechos. arrancó su recital. «¡A empapar-
MADRID
municarse y de plasmar lo ima- debut en la dirección con ‘Awe- se de alegría al cuerpo!», suspiró
la artista, agua clara y limpia como
la que soltaban los surtidores. La
palabra ortodoxia estuvo parte del
concierto luciendo en la fachada
del Víctor Villegas. Premonición
de algo que sucedería después.
«¡Huelva es mi vida y mi alegría!»,
cantaba por fandangos la agrade-
cida intérprete –tuvo palabras in-
mensas para la Fundación Cante
de las Minas de La Unión–. Era la
primera vez que sonaba flamen-
cura en la historia del Rendibú.
Después del «duérmete luceri-
to, mi caballo ya no bebe agüita»
apareció en escena, como salida
de una de las miniseries del año,
‘Unorthodox’ (Netflix), la argenti-
na Amparo Battaglia, artista cono-
cida como Catnapp, una revolución
electrónica que suena a R&B, rap,
‘breakbeat’, drum and bass. La mú-
sica que aparece en el capítulo en
el que Etsy Shapiro –interpretada
por la soberbia Shira Haas– se in- Rotación. El público tenía que rotar sus sillas para atender las actuaciones en los tres escenarios. M. B.
terna con asombro en una fiesta
underground en Berlín. Cañones
de luz apuntaban a las nubes, to-
davía amenazantes. Era la prime-
ra vez que Catnapp, habituada a
la interacción con su música –un
punto esotérica–, actuaba con pú-
blico en este extrañísimo 2020.
Multitud, abundancia, hervi-
dero, hormiguero, tropa, turba...
Mismas palabras, pero con dis-
tintos matices, para calificar la
desbordante creación audiovi-
sual de Alba G. Corral y Tutu, con
música en directo. Su propuesta,
‘Història d’un vol ras’, fue una
auténtica lección de brujería, un
proyecto de ‘creative coding’ que
prueba el potencial extraordi-
nario del arte digital para trans- La invitación. Mantas del Rendibú
mitir emociones. Un enjambre para un festival al aire libre. G. C. Por parejas. Público sentado de dos en dos en círculos marcados. M. B.
de formas geométricas y de es-
cenarios de irrealidad que propi-
ciaba cierto debate interior: ¿aca-
Todas las disciplinas. so hay alguien que tenga dudas so-
Tutu y Alba G. Corral bre la insustancialidad humana? arte’, creado en Blanca, en asocia- nas de ‘Cuerpo en crisis’. La hu- abandones, cariñito» dirigido a los
durante la creación en directo Como colofón, el Rendibú brin- ción con otros artistas, que fueron manidad está herida viene a de- ojos del osito. Primera actuación
de ‘Història d’un vol ras’. dó a Abraham Hurtado la posibi- colonizando la escena, con vestua- cirnos esta performance. Delapor- que realizaba con público en di-
MARTINEZ BUESO lidad de trasladar al público el pro- rio de Pedro Lobo y Diego Lobenal, te cerró esta velada polar con su recto, que algo calentó los corazo-
yecto de su vida: ‘La distopía del mientras de fondo veíamos esce- «ay, ay, nunca, pero nunca, me nes de los más resistentes al frío.

