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CIENCIA Y...
Solo hemos
entrado en
el club…
— por María Trinidad Herrero Ezquerro,
médica y periodista
e se enfrentan con barreras de laberintos
S oye, transparentes y observan como la mayo-
se es-
ría de los varones lo tienen más fácil.
cu - Cuando a cada escalón profesional las
cha, que no mujeres deben sumar las cargas familia-
existe desigualdad res, los escalones de los hombres son más
ni de sexo ni de gé- livianos, casi escaleras mecánicas. Y es
nero, entendiendo que las mujeres deben combinar cuatro
sexo como sexo bio- trabajos: el productivo, el reproductivo,
lógico y género como el de cuidado y el comunitario. Además,
su construcción so- deben ser ‘comprensivas’ cuando cons-
cial. Y se argu- tatan el efecto de Jennifer y John: que si
menta que, el nombre que pone en elcurrículum es
efectivamen- masculino (John), se puntúa mejor y con-
te, tenemos sigue el trabajo o el ascenso (y no es tri-
iguales derechos vial, está demostrado y publicado). Asi-
ante la ley. Pero es mismo, cuando una mujer hace un bo-
que de los derechos a quete en el techo de cristal y conquista
los hechos hay un trecho. la entrada al ‘superclub más exclusivo’,
Las mujeres hemos lo- se enfrenta a acantilados de cris-
grado ‘entrar en el club’. tal, sin comprender por qué le
Decenios de años de com- caen ‘chuzos de punta’ en to-
promiso y de batalla de das direcciones. Y en su so-
miles de mujeres (y de ledad se pregunta el por-
algunos varones) han lo- qué de esas dificultades
grado que, hoy en día, añadidas (que no padecen
sin trabas, las mujeres es- muchos varones con su
tudiemos carreras univer- misma categoría).
sitarias. En España, solo han Y es por todo esto que el día
pasado 114 años desde que, ofi- internacional de las mujeres debe
cialmente, las mujeres se pudieron continuar celebrándose. Porque, se-
matricular en Medicina. Aunque en po- gún demostró Diane Elson, de la Univer-
cos años la evolución social y cultural ha sidad de Essex, aunque las formas anti-
sido colosal, la transformación no ha aca- guas de desigualdad de género están de-
bado, no es suficiente. sapareciendo, están surgiendo otras for-
Las mujeres hemos entrado masiva- mas sutiles de desigualdad.
mente al club de la educación superior, Solo una educación temprana en va-
pero no hemos conseguido la igualdad lores, humanista e igualitaria, consegui-
plena. Aquellas que destacan siguen ba- rá que las niñas y los niños se consideren
tiéndose con la regla de proporcionali- igualmente capaces para desarrollar sus
dad inversa, con el efecto tijera o con los potencialidades, de forma cooperativa y
techos de cristal, que los suelos pegajo- sin creerse impostores. Para que esta uto-
sos convierten en techos de cemento, re- pía se haga realidad, sigamos trabajando
forzados por el síndrome de la imposto- en pro de la justicia social, que pasa por
ra, de sentirse inferior, estampillado des- la igualdad de oportunidades para todas
de los 6 años. La mayoría de las mujeres las personas.
6 | 8M2024 | LA VERDAD

